Zanolli Genio y Locura

Entrevista a Gianni Canova: La densa y profunda relación entre cine y comida.

Recién terminó la tercera sesión de la manifestación “Genio e Follia” (“Genio y Locura”), organizada por la asociación cultural IDEM, que ha visto en escena al profesor Gianni Canova, uno de los críticos de cine más prestigiosos y reconocidos a nivel internacional.  En esta ocasión, tuvimos el honor de entrevistar al Profesor Canova sobre el tema de la relación entre cine y pizza, pan, pastelería;  un tema, como verán, con interesantes implicaciones sociológicas y sociales. Agradecemos al Profesor por haber conpartido con nosotros su visión muy convincente.

 

Hay varios films que unen cine y comida, como  “L’acqua per il cioccolato”, “La finestra di fronte” … ¿Cuál es la importancia según usted, si la hay, de la relación entre el cine y la comida?

Gianni Canova: Es una relación muy sólida, densa y profunda que ha contribuido, en mi opinión, significativamente a difundir y refinar la cultura de los alimentos durante el ‘900, con una diferencia sustancial en comparación con el tipo de promoción de alimentos que realizan hoy muchos programas de televisión que se ocupan de cocinar, desde Master Chef a todos sus derivados. ¿Dónde está la diferencia? La diferencia es que el cine es un medio narrativo, y luego inserta la dimensión, el consumo, la preparación de la comida, el placer de probar o degustar un determinado tipo de comida en una historia, en una narración, y luego coloca al espectador en la condición emocional de compartir con el personaje el placer de ver, preparar, degustar, un cierto tipo de comida, mientras que las transmisiones como Master Chef, que también tienen su valor indiscutible, ponen más al expectador en la condición de cocinero, de quien aspira a preparar la comida. Y desde este punto de vista, existe una tendencia muy importante, vinculada a la cultura del hambre, que desafortunadamente todavía estaba arraigada en Italia hasta los años cincuenta. Recordarás toda la famosa escena de Totò en “Miseria e nobiltà” que tiene tanta hambre que cuando aparece frente a él un plato de espaguetis humeantes en lugar de comerlos se los pone en su bolsillo, porque sabe que si se los comiese, poco después volvería a sentir hambre, en cambio se los acapara para cuando tenga hambre nuevamente. Una vez superada aquella fase, también el cine italiano, como todo el cine europeo, ha construido algunas rutas muy interesantes relacionadas con la comida, especialmente la de los dulces, la pastelería, por lo que recordabas, como “La finestra di fronte” di Ozpetek, por ejemplo, con Massimo Girotti chef de repostería, es uno de los momentos más refinados, atrayentes e incluso tentadores: puedes ver el trabajo de ese maestro pastelero y es realmente delicioso, quieres salir e ir a la pastelería más cercana y comprar los mejores pasteles que hay en el mercado.

Entonces, ¿podríamos hablar de la pastelería como un símbolo de lo sublime en la película? 

GC: Absolutamente, cambiando género de comida, hay una película estadounidense muy interesante con Julia Roberts, que se llama “Mystic pizza” y de la cual me interesa el título principalmente, porque ella realmente trabaja en una pizzería, donde el nombre es singular, ¿verdad? La pizza que tiene una dimensión casi mística, ella utilizaba la palabra sublime; he aquí: entre lo sublime y lo místico, sin embargo, nos encontramos en una dimensión en la que los alimentos trascienden su propia materialidad y, con razón, inevitablemente, algo absolutamente material, corporal, tangible. En el plano simbólico, se convierte en algo que satisface las necesidades humanas que van mucho más allá de la necesidad de nutrirse, que se convierten en deseos, más que necesidades, Por lo tanto el cine, las historias, la narración…. de todos modos el arte nos ayuda a hacer transitar la comida desde la dimensión material a lo inmaterial, de la dimensión de la necesidad a la del deseo.,

 

De hecho me recuerda una película, siempre sobre la pizza, “Mangia, Prega e Ama” con Julia Roberts, no?

GC: ¡Estrepitoso! Donde ella incluso dice: “Tengo una relación con la pizza”, como si la pizza fuese una especie de partner amoroso y de frente a su amiga, que la pizza no la come porque tiene miedo de engordar, ella le hace una sublime lección de gastronomía culinaria y de erotismo diciendo: “come nomás, porque luego, cuando estés en la cama con un hombre, aunque tengas un poco más de peso porque has comido la pizza, en el momento en que estés allí non te dejará ir, todo lo contrario, tal vez pueda apreciar”.  Me parece muy buena esta legitimidad del comer en una época casi punitiva ¿no?  A decir verdad, es justo tener cuidado con la propia alimentación, basta que esto no signifique un auto-castigo continuo, una privación continua. El cine en esto más de una vez nos hace ver el placer de la comida, todos recordamos aquel sublime film llamado “Il pranzo di Babette”, que es una película un tanto vieja, pero que me permito aconsejar a todos aquellas personas que no la hayan visto. Es la historia de una cocinera muy fina que huye de la Revolución francesa y se refugia en un pueblo de Dinamarca habitado por señores mayores que conducen una vida muy rigurosa, incluso desde el punto de vista de la comida, y ella prepara este cena sublime con deliciosos e increíbles platos. Y es estupendo porque se ve cómo al inicio de la cena estos ancianos señores de rostro gruñón, severo, austero, sin una sonrisa y poco a poco beben y comen, los rasgos se funden, los rostros sonríen, las almas se liberan, las amistades renacen. La extraordinaria convivencia que sólo la buena comida puede dar. Quizás nunca tengas tantos amigos como en la mesa.

 

¿Hay alguna otra escena memorable que le gustaría recordar?

GC: Volviendo al tema de la pizza, según yo hay una escena imprescindible, en “Ritorno al futuro 2”, donde meten en un horno una pizzetta grande como un vaso y  ¡sale del horno una pizza enorme con los colores del tricolor: blanca, roja y verde! Me gusta mucho en este film nordamericano, que el futuro tecnológico produzca pizzas de ese tipo, lo encuentro delicioso.

 

Por lo tanto, ¿se puede decir que existe una relación de franqueza, de sinceridad,  entre una buena pasta, una buena pizza cocinada al arte y la capacidad de confiar en una relación sentimental?

GC: Absolutamente. No es una coincidencia que si estás cortejando a una dama, lo primero que haces es invitarla a cenar. Porque estás consciente de que sentados  alrededor de la mesa, la convivencia, el compartir la comida… no es un caso, en fin, que incluso en la religión cristiana el mito de Cristo termina en la última cena. Y que incluso la eucaristía en plano simbólico implica comer, como si verdaderamente el comer y beber fuesen el símbolo de la mayor comunión posible que puede existir entre las personas. No existe otro modo más fuerte, casi religioso, verdaderamente físico y espiritual al mismo tiempo, de llegar a la comunión con los demás.

 

Profesor , lo invito a dar un último paso, después de hablar de pizza y pastelería, al pan. También hacemos hornos de pan. Si hablamos de pan y cine, ¿qué le recuerda?Muchas veces se menciona el pan en ciertos títulos, aunque si después ni siquiera se hable de pan..

GC: Por supuesto, “Pane, amore e fantasia”, “Pane e cioccolata” … porque el pan es siempre en el plano simbólico el alimento base de cada forma di nutrición. Pero también ahí el cine tiene un poder de transfiguración. En realidad en “Pane, amore e fantasia” el pan se ve poco. Pero pensamos que estamos en la Italia de la postguerra, en los primeros años ‘50, la Italia de la reconstrucción, la economía es pobre, salimos vencidos de la Segunada Guerra Mundial, las ciudades muestran todavía las heridas de las plagas de la guerra, y no obstante todo lo ocurrido, ¿qué cosa nos sirve a los italianos para vivir bien? Pan, amor y fantasía. Eso es el pan, es decir, la comida, que sirve para alimentarnos, obviamente el sentimiento y la inspiración, la inspiración de los italianos, la que nos convierte en un pueblo unico en el mundo.

 

También pienso en otro título: “Pane e tulipani”.

GC: Sí, el gran Silvio Soldini, donde ahí también hay un poco del film que comenté antes, el pan como elemento primario, entre otras cosas aquí aparece en el título porque hay un juego de sonidos: pan y tulipanes. El juego ha sido confirmado, el propio director confirmó, y un juego de asonancia entre las dos palabras, lo que significa que el pan y el tulipán son dos elementos que se unen y se funden entre sí, porque el tulipán es el símbolo de la gracia y de la belleza floral, que tanto necesitamos como el pan . No es por casualidad que haya una asonancia fónica entre las dos palabras.

Pueden seguir al Profesor Canova también en Instagram:   gianni_canova

 

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